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¿Cómo
nació
EL IMPARCIAL?

Zahur K.
Zapata
EL IMPARCIAL es un suceso que se da muy raras veces. Después del
asesinato de líder político colombiano, Jorge Eliécer Gaitán, el 9
de abril de 1948, Rafael Cano Giraldo, un inquieto hombre que en
esos días contaba con 32 años, se dio a la tarea de distribuir
diariamente unas hojas de papel impresas que llamó EL IMPARCIAL. A
partir del primero de julio comenzó a circular el periódico y pronto
fue creciendo su circulación, por lo que allí se decía abiertamente.
Para esa época hablar libremente atentaba contra los preceptos
religiosos y del Estado. Al estar escrito dejaba huellas profundas y
marcaban a quien se denunciaba. Por esta razón era más importante
decirlo en forma escrita que hablada, pues todo lo escrito queda
para futuras generaciones y lo verbal tiende a desaparecer o a
cambiar de contexto.
Durante su larga trayectoria el periódico ha tenido todo tipo de
enfrentamientos con los enemigos de la democracia y la libertad de
expresión. Rafael Cano Giraldo quien fue su director y fundador
vivió momentos críticos y difíciles para mantener a flote el
periódico, pero logró mantenerse y sobrevivió a mil batallas. A la
llegada de Libardo Gómez Gómez, como nuevo propietario, se inició
otra etapa. El hilo de la historia continuaba pero los enemigos
seguían al asecho en espera a que se diera la oportunidad para
frenar la labor periodística. Hubo todo tipo de artimañas para
detener el curso de la información. Se trató de asfixiarlo,
negándole el oxígeno económico de parte del Gobierno. Se hizo cuanto
fue necesario para mantenerlo fuera de circulación.
En abril de 1981, Zahur K. Zapata, un librepensador y escritor
adquiere el periódico y continúa la labor periodística. Aquí la
lucha de poderes se vuelve frontal y los que detentan el poder
deciden crear su propio medio. Ya con este nuevo medio canalizan
fondos y opinión. Después de años de lucha y sin poder romper la
continuidad optaron más bien por cerrarle las puertas, clausurando
la salida del diario El Imparcial en julio de 1998. Sin la
posibilidad de continuar la labor se dejó para bien y en espera del
momento de volver a renacer. Ahora iniciamos una nueva era. Ya no
con los medios anteriores sino con la experiencia de batallas
perdidas y ganadas, ya no para enfrentar una guerra, sino para
continuar una labor constructiva que pueda brindar a todos el
bienestar de la información diaria y las noticias imparciales.
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